“Estudios culturales: dos paradigmas” de Stuart Hall

18 Feb

Stuart Hall. “Estudios Culturales: dos paradigmas”. Causas y azares. Los lenguajes de la comunicación y de la cultura en (la) crisis. No 1. Buenos Aires, 1994.

En este artículo Hall explica cómo confluyeron dos vertientes de reflexión acerca de la cultura en la formación de los estudios culturales: el culturalismo y el estructuralismo. Hall empieza su artículo con una descripción de los textos seminales de los estudios culturales, The Uses of Literacy de Richard Hoggart, las obras de Raymond Williams Culture and Society y The Long Revolution y el trabajo del historiador E.P. Thompson que, en retrospectiva, manifiestan una ruptura significativa con sus tradiciones de pensamiento. La obra de estos pensadores confluye en la preocupación por la “cultura”, concepto complejo y escurridizo.

Hall identifica dos significados del término en el trabajo de Williams: por una parte, la cultura es el conjunto de descripciones disponibles con que las sociedades dan sentido y reflexionan acerca de sus experiencias comunes; en este sentido, la cultura es “ordinaria”, común, ya no el dominio de unos cuantos. Esto significa que no hay forma de describir la realidad mas que por medio de los vocabularios disponibles en un momento histórico; ni el arte escapa a esta determinación, puesto que forma parte de los procesos con los que una sociedad se reproduce a sí misma. La segunda acepción del término que circula en la obra de Williams es aquélla que entiende a la cultura de forma más antropológica como práctica social, toda una “forma de vida”. Pero más que una simple descripción de las costumbres y hábitos de un grupo social, se trata de analizar cómo la cultura está imbricada en todas las prácticas sociales, porque es “la suma de sus interrelaciones”. Esta forma de conceptualizar a la cultura es una toma de posición frente a las definiciones idealistas que la entienden simplemente como conjunto de “ideas”, y complica la metáfora base/superestructura del marxismo clásico al ubicar a la cultura en el centro de la reflexión como una praxis dinámica que se manifiesta de distinta manera en toda la actividad humana. Esta veta culturalista de los estudios culturales emplea el concepto de “experiencia” para referirse a las formas como son vividas las relaciones y conflictos sociales, “dónde y cómo la gente experimenta sus condiciones de vida, las define y responde a ellas”.

Hall contrasta esta posición culturalista, dependiente de una noción esencialista de la experiencia como siempre ya dada, un punto de partida “auténtico” para la reflexión, con la posición estructuralista, que postula que la experiencia misma es un efecto de la cultura. Lo que contribuye el estructuralismo a la conformación de los estudios culturales es la noción de que la cultura es el conjunto de categorías y marcos de referencia con los que los humanos damos sentido a y clasificamos nuestras condiciones de existencia, así que el sujeto es hablado por la cultura inconscientemente en tanto que no puede pensar fuera de las categorías y clasificaciones colectivas de su cultura. La importancia de los estructuralismos es el énfasis que ponen en las condiciones de existencia que determinan la forma en que experiencia se manifiesta e interpreta. Pero quizá la aportación más significativa del estructuralismo ha sido que permite pensar la forma en que se articulan prácticas específicas con el conjunto –la totalidad- de la estructura, que incluye los procesos económicos. En resumen, el culturalismo insiste en la agencia humana y la relevancia de la particularidad, mientras que el estructuralismo siempre ubica la actividad humana en el contexto de las condiciones sociales, económicas y políticas que preexisten al individuo.

         Pese a la incompatibilidad de estos dos paradigmas, Hall insiste en mantener a ambas como punto de referencia en los estudios culturales tras identificar y señalar las limitaciones de algunas elaboraciones teóricas posteriores tales como el postestructuralismo, que recupera al sujeto ignorado por el estructuralismo pero que frecuentemente soslaya el análisis de la totalidad de los procesos sociales de los modos de producción al ubicarlos “exclusivamente en el nivel de los procesos psicoanalíticos inconscientes”. También señala que los intentos por volver a una economía política de la cultura suelen exagerar la determinación de las estructuras económicas y minimizar su aspecto cultural e ideológico. Y la tercera posición, identificada con el trabajo de Foucault, ha sido útil para pensar acerca de las formaciones discursivas e ideológicas concretas, pero por lo general evita cualquier noción de determinación, por lo que resulta difícil comprender la relación entre los diferentes niveles de análisis.

         Tras señalar las limitaciones de estas elaboraciones posteriores a la aparición del culturalismo y el estructuralismo en su modalidad inicial, Hall concluye el artículo con la sugerencia de que los estudios culturales deben siempre ubicarse entre ambos paradigmas, en un constante vaivén entre el análisis de la cultura/ideología (la conciencia) y sus condiciones de posibilidad.

Texto completo en español

Texto completo en inglés

2 comentarios to ““Estudios culturales: dos paradigmas” de Stuart Hall”

  1. Ferchu Fernández Minetti junio 27, 2014 a 4:07 am #

    Grande! Me va a servir mucho para tener otro punto de vista para el parcial. Saludos.

  2. Nadia Samaniego febrero 2, 2016 a 6:33 pm #

    Gracias andaba buscando algo que fuera al foco central de las ideas planteadas en el texto!!!

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