Televisión y sexualidad. Jane Arthurs

21 Mar

Jane Arthurs. Television and Sexuality. Regulation and the Politics of Taste. Maidenhead: Open University Press, 2004.

Diego Trejo Bejarano

Letras Inglesas

Facultad de Filosofía y Letras, UNAM

El debate público sobre la representación de la sexualidad en la televisión es un amplio y profundo problema en donde diversas opiniones y creencias (políticas, económicas, culturales) chocan fuertemente entre sí, y en donde una solución “democrática” que satisfaga todos y cada uno de esos intereses disímiles parce imposible. El problema se convierte en una violenta disputa abierta por el manejo de un medio masivo que, a pesar de la gran revolución informática y cultural que el internet ha causado, sigue ejerciendo un control más que significativo sobre un amplio sector de la población mundial.

En Television & Sexuality: Regulation and the Politics of Taste, Jane Arthurs aborda el problema desde distintas aristas. Uno de los puntos de partida es la gran metamorfosis cultural que ha transformado radicalmente el contenido transmitido por televisión. Sin embargo, la demanda y el gusto por el concepto de sexo y sexualidad introducido en medios de comunicación masiva (en este caso la televisión) no responde tan solo a un cambio generacional de valores culturales, a una ‘evolución’ de las mentalidades y a la desmitificación del sexo como un tabú insondable cuya privacidad debía de mantenerse radicalmente distanciada del típico núcleo familiar.

La homogeneización del “implied viewer”, es decir el espectador implícito, ha ido cambiando gracias a la injerencia y rápida evolución de la tecnología. Ésta ha adquirido un papel central ya que provoca una extensa diseminación de distintos contenidos en donde el sexo ya no es utilizado como un componente adicional e insustancial, sino como un elemento principal de atracción y venta. En los años cincuenta (50’s) era inimaginable transmitir contenido con temática sexual, ya que la familia era la única receptora de los contenidos televisivos y era imposible transgredir las normas morales fuertemente arraigadas en la sociedad. Tras la revolución cultural y el dominio absoluto del sistema capitalista, la falta de identidad y de pertenencia social ha ocasionado la propagación de núcleos sociales marginales cuyos gustos y demandas de entretenimiento, y de otras necesidades, se han diversificado de tal manera que resultan totalmente opuestos a las predilecciones de los “núcleos estables”. Es por esto que Arthurs define a la televisión como “un complicado conjunto de prácticas específicas localizadas históricamente cuya producción está regulada por el cambio de definiciones y propósitos de su audiencia”.

Libro completo en inglés

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