“Economías afectivas” de Sara Ahmed

29 Abr

Sara Ahmed. “Affective Economies”. Social Text 79, Vol. 22, No. 2, verano 2004. Duke University Press. 117-139.

                                                                                  Antonio Puente Méndez

            Posgrado en Letras, UNAM

En este artículo se analiza la función que tienen las emociones en la construcción de una colectividad. Si bien parecería que las emociones son privadas, pues generalmente se les toma como una manifestación de la psique de cada persona, Ahmed sugiere que también son públicas, ya que se construyen y se significan a través de un imaginario colectivo. A partir de esta premisa, hace una analogía con la visión que Marx tiene sobre el movimiento del dinero y de los bienes materiales para desarrollar el concepto de economías afectivas, que se refiere a la forma en que las emociones circulan y se distribuyen tanto en la psique de los individuos como en la sociedad en general, pues éstas determinan la forma en que un grupo se define a sí mismo y a aquellos que no pertenecen a él. Para explicar cómo funcionan las economías afectivas en la sociedad, Ahmed utiliza como ejemplos diferentes discursos en los que se apela a las emociones de las personas para crear un vínculo identitario.

En primer lugar, analiza un fragmento de un texto supremacista blanco en el que se dice que el odio que ciertos grupos tienen hacia inmigrantes y/o personas de otras razas en realidad es una muestra de amor hacia su propia comunidad. Esto lo hace para mostrar cómo es que el odio llega a justificarse si se da un atributo negativo al que es diferente porque, supuestamente, atenta en contra de los valores de un grupo. Después comenta cómo es que los discursos del político inglés William Hague sobre las personas que buscan asilo político cumplen una doble función, pues crean un sentimiento de hospitalidad y benevolencia en la sociedad inglesa, pero también manejan un velado odio hacia los exiliados para hacer hincapié en su calidad de extranjeros y así limitar su libertad. De igual forma, analiza la dificultad que existe para definir las causas del miedo en una sociedad (si está contenido en un objeto específico o si, al contrario, se debe a la incapacidad de determinar un objeto que lo produzca), cómo estas causas dependen del momento histórico y social que se vive, y las forma en que se establecen barreras entre el grupo y el objeto al que se le teme. Finalmente, Ahmed analiza cómo es que la reacción que se desató en Estados Unidos después de los atentados terroristas del 11 de septiembre muestra la forma en que las emociones personales (en este caso el miedo) son resultado de su alineación con la colectividad y no al revés. Igualmente retoma los discursos que se han creado sobre el terrorismo (así como la forma en que se utilizó la figura de Osama Bin Laden) y las consecuencias de que, a la par de una consolidación del miedo, se construya un discurso de amor a la patria.

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