The Uses of Cultural Studies de Angela McRobbie

20 Ago

 

Angela McRobbie. The Uses of Cultural Studies. Londres: SAGE Publications Ltd, 2005.

Isidro Antonio Portillo Serrano

Letras Inglesas

Facultad de Filosofía y Letras, UNAM

En este título, la investigadora británica Angela McRobbie busca brindar al lector (investigadores del campo y estudiantes entusiastas del tema, principalmente) una mirada panorámica pero significativa de algunos nombres y textos que han resonado ampliamente en el campo de los estudios culturales, ya sea para apoyarlos o debatirlos. Con la expectativa de fomentar el desarrollo de la teorización cultural contemporánea ‒ término apropiado para nosotros ya que Uses fue publicado apenas hace siete años ‒, esta autora hace un recorrido no cronológico ni geográfico sino temático de las tendencias académicas de los últimos años en el campo; la metodología adoptada por McRobbie para alcanzar tal objetivo en Uses consiste en analizar obras clave de Stuart Hall, Paul Gilroy, Judith Butler, Homi Bhabha, Pierre Bourdieu y Fredic Jameson de manera didáctica, crítica, y práctica, puesto que al final de cada capítulo se hace uso de la teoría analizada para desmenuzar algún fenómeno que se lleva a cabo al interior de la cultura popular ‒ por ejemplo el hip hop de Snoop Dogg o la carrera pública/política de Tony Blair.

            En el capítulo dedicado a Stuart Hall, McRobbie examina de cerca el artículo que éste escribió junto a otros colaboradores en 1976 titulado “La ‘unidad’ de los programas televisivos de interés general”. En este texto, Hall analiza la relación de relativa autonomía entre el estado y la televisión (12) mediante la lectura de un programa concreto de este tipo: Panorama de la BBC. Hacia 1974, la situación política en Inglaterra se tornaba volátil debido a los problemas por los que atravesaba Irlanda del Norte. El gobierno Tory (conservador) se vio comprometido y las elecciones entonces se mostraban abiertas. Hall argumenta, como nos señala McRobbie, que el resultado de la votación se vio alterado por la emisión de Panorama, donde los contendientes  Jim Callaghan (Partido Laboral), David Steel (Liberal) y William Whitelaw (Conservador) debatieron. Debido a un desliz del moderador al referirse a una postura del Partido Laboral como “dogmática”, un agraviado Callaghan logró sobreponerse para tomar el control del debate y eventualmente proclamarse vencedor en las elecciones (14). Tras un escrutinio también detallado de la era de Tatcher (sucesora conservadora de Callaghan, cuya retórica consistía en apelar a la vida ordinaria del ciudadano inglés), McRobbie nos señala, en su opinión, el atractivo de la obra de Hall: ésta es una de carácter interactivo y dialógico, que se traduce en un estilo pedagógico con aspiraciones simultáneas de intervención política y ejercicio académico (28).

            Ciertamente, la obra de Hall no es una sencilla y uno de los objetivos de la autora de Uses es poner al alcance del estudiante y del futuro investigador textos capitales en el campo de la teorización cultural. Teniendo ese propósito en mente, en otro capítulo se hace un acercamiento a la obra de Paul Gilroy, académico de raza negra quien ha pugnado por la eliminación del nacionalismo ‒ concepto que señala ha traído sólo desventura y sufrimiento ‒ y su posible replicación en los grupos de raza negra quienes podrían recurrir a tal situación en respuesta a su exclusión histórica (41). En There Ain’t No Black in the Union del mismo autor, McRobbie analiza el acercamiento de este académico al campo de la música, espacio de meta-comunicación donde la experiencia de la esclavitud se mantiene palpable aún en nuestros días (48). Gilroy observa que es en esta rama de las artes donde la raza negra ha trascendido nacionalismo al permitir la libre retroalimentación entre músicos, por ejemplo, de los EEUU, Jamaica y Reino Unido (49).

            Para mantener un espíritu de imparcialidad, McRobbie se encarga también de analizar la obra de Pierre Bourdieu, quien a pesar de tener una relación de enemistad con los estudios culturales (122) ha hecho grandes aportaciones para la sociología y, sorpresivamente, para la teorización cultural. Si bien la autora de Uses reconoce la gran importancia de conceptos como “campo” y “habitus” en los que Bourdieu ha trabajado, la primera acusa al francés de fomentar un panorama teórico donde cambios radicales sociales son virtualmente imposibles (141). Quizá sea pertinente decir que aunque The Uses of Cultural Studies se presenta como un título de alguna manera introductorio al campo, presupone cierto conocimiento previo, y es casi seguro afirmar que acercarse personalmente a los textos referidos por McRobbie haría de su lectura un proceso crítico de retroalimentación.

Libro completo en inglés

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