La fantasía del amor romántico, Tania Modleski

28 Mar

romance31

Tania Modleski. Loving with a Vengeance: Mass-Produced Fantasies for Women. New York: Taylor & Francis Group, 2008

Mercedes Fernández Calleja

Letras Inglesas

Facultad de Filosofía y Letras, UNAM

Tania Modleski escribió Loving with a Vengeance en 1982, pero las ideas que presenta son válidas hoy en día. El libro inicia como cualquier crítica de la novela romántica, similar a la que hizo Janice Radway (Reading the Romance: Women, Patriarchy, and Popular Literature) dos años después. Sin embargo, el estudio de Modleski se enfoca mucho más en la influencia de la novela rosa en la cultura popular.

    Dice Modleski que la cultura de masas se volvió un objeto válido de estudio desde el inicio de los años ochenta, pero la novela rosa es todavía un tema tabú, capaz de provocar temores mezquinos y deseos vergonzosos en sus lectoras. Desde que se han publicado, las autoras de las novelas románticas han estado a la defensiva con respecto a los hombres. Es así como la novela rosa es más que una distracción, es un mecanismo de defensa y protesta contra la opresión masculina.

    Modleski divide su obra en cuatro partes: la introducción, “Mass-Produced Fantasies for Women”, un primer capítulo acerca de las novelas publicadas por la editorial Harlequin y cómo han cambiado el mundo de la novela rosa, “The Disappearing Act”, “The Female Uncany” un capítulo acerca de las novelas góticas escritas especialmente para mujeres y, finalmente, “The Search for Tomorrow in Today’s Soap Operas”, trata acerca de las estrategias de mercado que se utilizan en las telenovelas.

    Cada capítulo tiene un énfasis diferente y satisface una necesidad distinta. Estas necesidades, dice Modleski, son fáciles de identificar, ya que corresponden a distintas etapas de la vida de las lectoras: la etapa del noviazgo, que cubren los Harlequins, la del matrimonio, que corresponde a la novela gótica para mujeres y la de la vida en familia, que cubren las telenovelas.

    El primer capítulo, “The Disappearing Act”, comienza con las directrices que se tiene para las autoras de novelas rosas. Específicamente para los Harlequins existen dos enigmas que funcionan para atraer a la lectora, ya que siempre se utilizan las mismas fórmulas para las novelas. El primer enigma es la burla que hace el héroe de la heroína. La segunda, es el darse cuenta de que, a pesar de las fallas que tenga (y la razón de las burlas), la heroína es única; no existe ninguna mujer con quien se le pueda comparar. Estos enigmas son la razón por la que los Harlequins sean best-sellers y por la que el capítulo se titule “The Disappearing Act”; las mujeres buscan desaparecer en la fantasía del romance.

    El segundo capítulo trata de las novelas góticas. Se explica que éstas no se restringen a una sola editorial, ni tienen una fórmula tan rígida como los Harlequins, pero sí son particulares en otros sentidos. La manera más fácil de distinguirlas es por sus portadas, las cuales muchas veces muestran a la heroína en frente de un castillo, u otro lugar con aspecto siniestro. La otra característica importante es su contenido; las novelas góticas justifican la paranoia. A pesar de que no exista de manera tan extrema en la vida real, sí es un miedo constante en las mujeres. Aún así, lo prefieren a la soledad y al abandono. Éste no es el único miedo que existe; el pánico a no avanzar, a quedarse en el pasado, o a convertirse en el eco de alguien más (por lo general su madre) es una constante. En resumen, las novelas góticas tienen dos supuestos importantes: el miedo que tiene la heroína de su enemigo, y el miedo que tiene de que el enemigo sea alguien familiar, ya sea ella misma, su amante, o un pariente cercano. Estos miedos resaltan aún más porque la heroína es representada como valiente y fuerte hasta que se enamora, o se casa.

    En el último capítulo aparece un nuevo tipo de heroína: la mujer de la telenovela. Las telenovelas se sitúan en pueblos, no ciudades. A diferencia de los Harlequins y las novelas góticas, las telenovelas logran que su audiencia se identifique con más de un personaje a la vez. Otra discrepancia importante es que en la telenovela el enemigo principal de la heroína es otra mujer, la cual, por lo general, es unos años mayor que ella, los suficientes para haber perdido ya la inocencia que aún posee la heroína, pero no tantos como para no poder competir con ella. Sin embargo, la particularidad más importante de las telenovelas es que parecen no tener una conclusión. Éste es su peor aspecto, ya que, dada su larga duración, se agota toda la creatividad que pudo haber tenido la telenovela.

    Es así como Modleski logra identificar los distintos tipos de novela romántica dentro de la cultura de masas. Gracias a su estudio, y al de varias mujeres más, es fácil darse cuenta de la importancia que tienen las novelas románticas. Para sus lectoras son más que un simple pasatiempo; son una forma de vida.

Capítulo IV

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