Hogar electrónico, Cecilia Tichi

23 Ago

9780195079142

Cecilia Tichi. “Hogar electrónico”. Traducción para la Red de Historia y Medios del segundo capítulo del libro Electronic Hearth: Creating an American Television Culture. Oxford: Oxford University Press, 1991.  

Antonio Nájera Irigoyen

Letras francesas

Facultad de Filosofía y Letras, UNAM

Un libro cuyo título es Hogar electrónico, creando una cultura televisiva estadounidense no podría sino comenzar con un aserto como el que sigue: la televisión y el hogar, inconciliables quizás en una primera instancia, han terminado por ser un binomio indisoluble. Un binomio, por supuesto, cuyos fines son meramente ideológicos. Es ésta la opinión de Cecilia Tichi, y es éste el principal objeto de su libro. Consignemos, pues, sus argumentos.

         Para Tichi, las tecnologías del siglo XX, y sobre todo la televisión, pueden ser firmes soportes ideológicos. Y, pese a que se suele interpretar como una clara señal de ruptura, la tecnología tiende más bien a apuntalar valores preponderantemente conservadores. Por eso ya adelantábamos, línea arriba, la forma en que terminaron por superponerse conceptos como el del hogar y el de la televisión: el primero, símbolo de la seguridad, del confort, de los valores familiares y el patriotismo; mientras que el segundo, símbolo del devenir, del progreso, de los valores mutables de un mundo en constante cambio.

         La asociación que apunta Tichi comienza desde actos tan simples como la colocación de la televisión alrededor de la chimenea. Esto cuando menos hasta mediados del siglo XX, porque a partir de entonces ciertamente se ha consolidado la supremacía de la televisión en detrimento de la chimenea. De esta última, debo acotar, vista como símbolo: es decir, como punto de reunión de la familia promedio estadounidense, como portadora de un legado remontable hasta los fundadores de la patria. De modo que la televisión se convirtió no sólo en el espacio, sino en el instrumento que posibilita la convivencia familiar. Dice Tichi citando a uno de sus colegas: “la televisión es ahora el hogar alrededor del cual nos encontramos, el fuego frío de las tardes domésticas y el lugar tribal de reunión y encuentro para momentos de celebración ritual o de aflicción”.

         Asimismo, es importante anotar dos cosas referentes a este punto: en primer lugar, que el hogar funde exitosamente valores tanto femeninos como masculinos. Obsérvese que, si bien solemos asociarlo con las labores domésticas, la delicadez y la calidez femenina, el hogar es también símbolo de la protección masculina y, sobre todo, del patriotismo. Y en segundo lugar, que esta analogía ha sido apuntalada través de la literatura, de la obra de Harriet Beecher Stowe y Louisa May Alcott a la novelas de John Updike y los poemas de Longfellow.

         Por otra parte, es justo seguir de cerca otra de las tesis de Cecelia Tichi. Asegura, pues, que “(f)rente a la experiencia de ver televisión existen claramente dos patrones contrapuestos: uno comunitario y otro personal o individual”. ¿A qué se refiere con esto? Evidentemente al cambio, que de acuerdo con ella, se originó a mediados de los años 80 y que transformó el hogar-televisión en una experiencia netamente individual. Es, en efecto, el hecho de que desde entonces los miembros de las familias se dispongan solitariamente a observar los programas de su elección, sobreentendiendo —¿por qué no?— que acaso ya no hay intereses en común que posibilitan la otrora convivencia en familia. Y así, hurgando en el origen de un comportamiento tal, Cecelia Tichi nos revela que se trata de una consecuencia ulterior del individualismo sostenidos por la Ilustración y que hiciese tanto eco en la ideología fundacional y democrática de los Estados Unidos. Ideología que, además, bien se puede constatar en la figuras de Thoreau, Ralph Waldo Emerson o Dwight D. Eisenhower y su famosa exaltación de “la era del individuo”.

         En suma, éstos no son sino dos ejemplos de un libro que pretende escarbar en las entrañas del fenómeno de la televisión en los Estados Unidos y —¿por qué no arriesgarlo?— en la mayor parte del mundo. Que la televisión constituye una pieza esencial en la configuración de la cultura moderna, global y mediatizada es ya un hecho indudable; y es ésta quizá una razón que baste para prestar oídos a Hogar electrónico, creando una cultura televisiva estadounidense, de Cecelia Tichi.

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