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El margen como espacio de resistencia, bell hooks

7 Dic

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  bell hooks. “Choosing the Margin as a Space of Radical Openness”. Yearning: Race, Gender and Cultural Politics. Boston, MA: South End Press, 1990.

 

Antonio Nájera Irigoyen

 

Letras Francesas

 

Colegio de Letras Modernas, FFyL, UNAM 

 

 

 

¿Qué es un margen? Un margen es aquello que se encuentra en un extremo o en una orilla. Hasta aquí en un primer acercamiento. Porque también connota espacios que quedan en blanco —como los de las páginas de los libros—  e incluso la ocasión u oportunidad para la realización de algo, bell hooks entiende los márgenes como los lugares por excelencia para la resistencia.

 

            Se trata de políticas de locación: o dicho en otras palabras, de cómo se configura la espacialidad entre dominadores y dominados. Para prueba de ello, que se me permita citar el siguiente pasaje de la vida de hooks: “Estar en el margen es formar parte del todo pero estar afuera del cuerpo principal. Como afroamericanos que vivían en un pequeño pueblo de Kentucky, las carreteras eran un recordatorio diario de nuestra marginalidad. Detrás de esos caminos de carretera había calles pavimentadas, tiendas a las que no podíamos entrar, restaurantes en los que no podíamos comer y gente que no podíamos ver a la cara”.

 

            Ahora bien, ¿es del todo negativo ubicarse en el margen? De acuerdo con hooks, sucede precisamente lo contrario. Fuera de ser motivo de alienación, asimilación e incluso cooptación,  ubicarnos en el margen comporta la asunción de un punto desde el cual enarbolar un discurso contra hegemónico,  un lugar desde el cual “ver y crear, imaginar nuevas alternativas, nuevos mundos”. Que oprimidos, explotados y colonizados entiendan así la marginalidad es imperativo, y mucho más aún lo es distinguir esta marginalidad de aquella asignada por los opresores. Las diferencias son claras: aquella es liberadora; mientras que esta última, silenciadora.

 

            Es, en suma, el acto de transformarse “individual y colectivamente, mientras hacemos espacios radicales y creativos que afirmen y sostengan nuestra subjetividad, una que sea capaz de darnos una nueva locación desde la cual articular nuestro sentido al mundo”.

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Negritud posmoderna, de bell hooks

7 Ago

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bell hooks. “Postmodern Blackness”. Yearning: Race, Gender, and Cultural Politics. Boston: South End Press, 1990. 23-31.

Antonio Nájera Irigoyen

Letras Francesas

Filosofía y Letras, UNAM

Es indudable que el “otro” forma parte de la agenda de los estudios postmodernistas. Sin embargo, el artículo de bell hooks busca ir un paso más allá por medio del siguiente cuestionamiento: ¿de qué manera incide el Postomodernismo, desde su pensamiento abstracto y su aparato crítico, en la experiencia cotidiana de los afroamericanos? Lo pregunta hooks, a partir de una interpelación que tuvo lugar en un evento de lo más mundano: en una cena entre académicos, estando presente sólo una persona de color.  Y nace del deseo, hay que decirlo, de demostrar que “la idea de que no hay conexión alguna entre la experiencia afroamericana y el pensamiento crítico sobre estética y cultura debe ser continuamente interrogada”.

Siendo así las cosas, hooks persiste en amonestarnos de otras tantas negligencias: la ausencia de bibliografía crítica escrita por mujeres, y mucho más aún por mujeres afroamericanas; la hegemonía ejercida desde la academia, una que, sobra decirlo, continua siendo preponderantemente blanca; una generación de afroamericanos que, tras haber conseguido importantes triunfos en el pasado, se resiste a dar vuelta a prácticas asaz patriarcales; la música afroamericana vista como medio de resistencia, y, al mismo tiempo, como vehículo de asimilación con respecto a la cultura blanca, etc. Sin embargo, pese a este negativo diagnóstico, asegura bell hooks que sí existe un puñado de libros o capítulos que se han atrevido a profundizar en honduras como éstas: “Putting the Pop Back into Postmodernism”, de Lawrence Grossberg; “Hip, and the Long Front of Color” in No Respect: Intellectuals and Popular Culture”, de Andrew Ross; The Pirate’s Fiance: Feminism and Postmodernism, de Meaghan Morris, sólo por citar algunos.

Otra discusión relevante es la que gira en torno a la manera en que los afroamericanos se aferran, pese a las advertencias del Postmodernismo, a mistificaciones de corte esencialista. A guisa de ejemplo, hooks refiere la forma en que la comunidad afroamericana se obstina en forjar una identidad propia y auténtica, una que, invariablemente, traería como consecuencia natural la oposición de la identidad blanca. “Parte de nuestra lucha por alcanzar una subjetividad negra y radical —señala hooks— es la búsqueda de caminos para construir una identidad que sea oposicional y liberadora. La ausencia de voluntad para criticar el esencialismo de la mayor parte de los afroamericanos está enraizada en el temor de perder de vista la historia y la experiencia afroamericanas, así como las sensibilidades y la cultura que se desprenden de esa experiencia.” Y lejos de augurar un callejón sin salida, concluye con optimismo: “una respuesta adecuada a esta problemática es criticar el esencialismo, enfatizando siempre la importancia de “la autoridad de la experiencia”. Hay una diferencia radical entre el repudio de la idea de que hay una “esencia “afroamericana y el reconocimiento de la manera en que dicha identidad se ha construido en la experiencia de la lucha y el exilio”.

El impacto del Postmodernismo, advierte hooks, ya no sólo se puede limitar a la experiencia afroamericana. Insiste en que hay otros tantos grupos que comparten rasgos profundos de alienación, desazón e incertidumbre, sensibilidades que están más allá de conceptos tales como clase, género, raza, todos ellos ya apuntados por el Postmodernismo. Advierte hooks que lo que resta por hacer, en suma,es posibilitar la construcción de empatía entre estos grupos en aras de promover el reconocimiento mutuo, la solidaridad y, lo más importante, una coalición que sea capaz de oponer resistencia a la hegemonía blanca.

Capítulo completo

 

“Representaciones de los cuerpos femeninos negros” de bell hooks

14 Nov

hooks, bell. “Selling Hot Pussy. Representations of Black Female Sexuality in the Cultural Marketplace”. Writing on the Body: Female Embodiment and Feminist Theory. Ed. Katie Conboy et. al. Nueva York: Columbia University Press, 1997.

 

Antonio Puente Méndez

Posgrado en Letras

Facultad de Filosofía y Letras

UNAM

En este artículo, bell hooks analiza la forma en que se significan los cuerpos femeninos negros en la cultural popular de las últimas décadas del siglo veinte. Comienza por señalar que las representaciones que se hacen de los cuerpos femeninos negros en este momento histórico están fundamentadas en el aparato cultural racista del siglo diecinueve, por lo que muy rara vez critican o subvierten la carga ideológica negativa que éstas tienen. Desde su punto de vista, el cuerpo femenino negro se ha simbolizado no como un todo, sino a través de determinadas partes, lo que provoca que las mujeres negras no sean vistas como seres humanos completos y se les atribuyan determinadas características a partir de su aspecto físico. Aunque han existido intentos por cuestionar o transgredir la forma en que el cuerpo negro femenino se significa comúnmente, la autora señala que estas representaciones terminan por dar un mensaje similar de que el cuerpo negro femenino es prescindible.

En un primer momento, hooks estudia la forma en que las nalgas (“the butt”) de las mujeres negras han sido de particular interés a lo largo de la historia y han tenido muy diversos significados. Así pues, comienza por describir la forma en que se utilizaba a Sarah Bartmann (la “Venus Hotentote”) como supuesta prueba de inferioridad racial; después examina la importancia que Josephine Baker daba a las nalgas en sus bailes; y finalmente presenta la forma en que el baile “the butt” se convirtió en una forma de mostrar orgullo por el color y la forma del cuerpo negro. Posteriormente, analiza cómo la imagen de Tina Turner (que supuestamente representa a una mujer fuerte y capaz de vivir su sexualidad con libertad) en realidad provoca que el cuerpo negro femenino adquiera visibilidad únicamente cuando éste signifique disponibilidad sexual. Todavía más importante, crea un vínculo entre placer sexual y materialidad, ya que la imagen de Turner ha sido detonante de que en el rap y el R&B la sexualidad femenina se vea como una manera de conseguir dinero y poder.

De igual forma, reflexiona sobre la creciente popularidad de modelos negras en las revistas de moda que parecería indicar un cambio de mentalidad que ya puede ver al cuerpo negro como bello, pero que en realidad es utilizado cuando se quiere dar énfasis a la ropa o a los accesorios que se modelan (como si nadie los vistiera). Asimismo, señala que modelos como Naomi Campbell son estilizadas a partir de paradigmas estéticos blancos y son alabadas únicamente por su similitud fisiológica con cuerpos blancos. Finalmente, hooks analiza los estereotipos que se han creado en el cine sobre las mujeres negras y que se limitan a la prostituta que tiene un final trágico o a la mammy de las películas antiguas (y muestra cómo se ha conseguido unificarlos en un mismo personaje al mismo tiempo). No obstante, es en el cine donde hooks señala que se están creando nuevos lenguajes que presentan la sexualidad femenina negra desde una nueva perspectiva que rompe con los estereotipos y permite una nueva visión del cuerpo, lo que la lleva a proponer una nueva forma de representar a las mujeres negras como sujetos (y no objetos) sexuales.

 Artículo en inglés

¡Bienvenid@s!

19 Abr

Encuentra aquí bibliografía comentada, diseñada como fuente de consulta, para académicos y estudiantes interesados en la cultura estadounidense actual.