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Donna Haraway: Cyborgs, primates y perros

3 Abr

 

Doctora en Biología por la Universidad de Yale, Donna Haraway es conocida por sus aportaciones al feminismo y a los estudios culturales desde una perspectiva tecnocientífica. Su teoría cyborg, presentada en su ensayo de 1985 “A Manifesto for Cyborgs: Science, Technology, and Socialist Feminism in the 1980’s”, ha sido retomada por múltiples autores en campos tan diversos como el socialismo, el feminismo, la teoría queer y la ecología. En este post hacemos un breve recuento de su obra presentando algunos de sus textos más importantes. La colección The Haraway Reader, editada por Routledge, recopila 9 ensayos y una entrevista que recorren algunas de las variadas líneas de investigación abordadas por la autora: desde su famoso manifiesto cyborg hasta sus incursiones más recientes en el campo de los animal studies con el concepto de las companion species, pasando por fascinantes lecturas de la historia del discurso primatológico, la construcción del género en el método científico moderno y la significación de la sangre en la tecnociencia de los siglos XIX y XX. Además de The Haraway Reader, este post incluye enlaces a las versiones completas de los libros de dónde fueron extraídos algunos de los ensayos de la colección, así como a otras obras que pueden resultar de interés. En total, el post incluye las siguientes obras:

 

 

  • The Haraway Reader (2004), la ya mencionada colección
  • Primate Visions (1989): estudio sobre el lugar del género y la raza en la ciencia primatológica. Fuente de “Teddy Bear Patriarchy: Taxidermy in the Garden of Eden, New York City, 1908-1936”, quinto ensayo de The Haraway Reader.
  • Modest_Witness@Second_Millenium.FemaleMan ©_Meets_OncoMouse™ (1997): exploración de la tecnociencia del siglo XX desde una perspectiva feminista. El título hace referencia a la figura del “testigo modesto” propuesta por Robert Boyle en los albores de la ciencia experimental, a la que Haraway opone su idea del Female Man, la cual utiliza para analizar, entre otras cosas, el fenómeno del OncoRatón, una especie genéticamente modificada de ratón patentada por DuPont para el estudio del cáncer. Fuente de los ensayos número 7 y 8 de The Haraway Reader: “Modest_ Witness@Second_Millennium” y “Race: Universal Donors in a Vampire Culture. It’s All in the Family: Biological Kinship Categories in the Twentieth-Century United States”
  • The Companion Species Manifesto (2003): obra en la que Haraway responde a su famoso manifiesto cyborg con la figura de la companion species, aquellas especies (como los perros) con necesidades e historias evolutivas propias con las que los seres humanos (y los cyborgs) compartimos el planeta. Versión expandida de las notas que conforman el ensayo número 9 de The Haraway Reader, “Cyborgs to Companion Species: Reconfiguring Kinship in Technoscience”.
  • Staying with the Trouble: Making Kin in the Chthulucene (2016): la obra más reciente de Haraway, una serie de reflexiones sobre la importancia de crear vínculos íntimos entre seres humanos y no-humanos en la actual época geológica, que la autora opta por llamar Chthuluceno en lugar del más difundido término de Antropoceno.
  • Incluímos también las versiones en español de dos de los ensayos más icónicos de Haraway, número 1 y 3 en The Haraway Reader: “A Manifesto for Cyborgs: Science, Technology, and Socialist Feminism in the 1980’s” y “The Promises of Monsters: A Regenerative Politics for Inappropriate/d Others”

The Haraway Reader incluye los siguientes ensayos:

  1. “A Manifesto for Cyborgs: Science, Technology, and Socialist Feminism in the 1980’s”: el famoso ensayo en que Haraway propone la figura del cyborg como “an ironic political myth faithful to fem­inism, socialism, and materialism”. El texto describe el colapso de las dicotomías humano/animal, organismo/máquina y físico/inmaterial causado por los avances tecnológicos del siglo XX. Además, la autora hace una crítica de las tendencias totalizadoras de los feminismos socialistas y radicales para explicar la necesidad del cyborg como mito para estudiar la época actual y su “informática de la dominación”.
  2. “Ecce Homo, Ain’t (Ar’n’t) I a Woman, and Inappropriate/d Others: The Human in a post-Humanist Landscape”: estudio de las figuras de Jesucristo y la activista antiabolicionista y feminista Sojourner Truth desde la idea del “otro inapropiado/able”, que Haraway toma de la teórica vietnamita Trinh Minh-ha.
  3. “The Promises of Monsters: A Regenerative Politics for Inappropriate/d Others”: descrito como “a mapping exercise and travelogue through mind-scapes and landscapes of what may count as nature in certain local/global struggles”. Haraway divide su recorrido teórico en cuatro espacios: espacio real (la Tierra), espacio exterior (lo extra-terreste), espacio interior (el cuerpo biomédico) y espacio virtual (Ciencia Ficción). A lo largo de estas cuatro secciones, la autora aborda, entre otros, temas tales como las implicaciones raciales de los estudios primatológicos de Jane Goodall, el lanzamiento del chimpancé HAM en vuelo suborbital, el discurso inmunológico en la política militar y el cuento de ciencia ficción “Press Enter” de John Varley.
  4. “Otherworldly Conversations; Terran Topics; Local Terms”: ensayo en que Haraway elabora sobre la idea de la naturaleza como topos y tropos, planteada en “The Promises of Monsters”, así como sobre la importancia de los actores no-humanos en fenómenos planetarios. Después de tres anécdotas personales sobre perros, patos y enzimas, la autora pasa a realizar lecturas críticas de cuatro textos: Darwin’s Metaphor de Robert Young, Humans and Other Animals de Barbara Noske, Memories of a Spacewoman de Naomi Mitchinson y Origins of Sex de Lynn Margulis y Dorion Sagan.
  5. “Teddy Bear Patriarchy: Taxidermy in the Garden of Eden, New York City, 1908-1936”: estudio crítico sobre el Museo Americano de Historia Natural y la vida del taxidermista norteamericano Carl Akeley, responsable de las exhibiciones más famosas de dicho museo. Haraway analiza a la taxidermia y la museografía como tecnologías históricamente situadas que han servido para construir una visión ideológica específica del mundo, lo humano y la masculinidad.
  6. “Morphing in the Order: Flexible Strategies, Feminist Science Studies, and Primate Revisions”: ensayo en que Haraway retoma algunos puntos planteados en Primate Visions, presentando la primatología como fuente de autoconocimiento para los sujetos humanos, más que como forma de obtener conocimiento “objetivo” sobre la naturaleza. La autora explica su noción del “conocimiento situado” como forma de criticar lo que normalmente podría interpretarse como “prejuicio” en los discursos científicos. A partir de esta noción, Haraway hace un recuento del debate primatológico alrededor de la unidad de estudio más apropiada para estudiar chimpancés (par heterosexual monogámico, par madre/hijx o grupo-unidad bisexual de múltiples machos), así como del proceso que llevó a la aceptación de las hembras como entes con estrategias reproductivas propias dignas de estudio.
  7. “Modest_ Witness@Second_Millennium”: en este texto, Haraway discute la idea del “testigo modesto”, planteada por Robert Boyle en el s.XVII como el sujeto ideal de ciencia experimental. Las ideas de Boyle marcaron la pauta para el discurso científico moderno y eliminaron a la mujer como sujeto válido para la práctica científica. En el texto, la autora hace un llamado a redefinir al sujeto científico y a replantear ideas como la “objetividad”.
  8. “Race: Universal Donors in a Vampire Culture. It’s All in the Family: Biological Kinship Categories in the Twentieth-Century United States”: recuento de los tres grandes paradigmas que informaron a los estudios biológicos durante el siglo XX: la raza, la población y el genoma. Aunque cada uno de estos paradigmas tenía una visión más “universal” que el anterior, los tres tenían a la sangre por elemento esencial. Al llegar a la era de la genómica, Haraway recurre a tres objetos de estudio para los conceptos de familia, raza y especie en la ciencia contemporánea: el ya mencionado OncoRatón de DuPont, un anuncio de la compañia de seguros PreMed y una portada de la revista Time en la que aparece una cara generada por computadora de “la futura cara de Norteamérica”.
  9. “Cyborgs to Companion Species: Reconfiguring Kinship in Technoscience”: apuntes para lo que se convertiría en el Companion Species Manifesto. Haraway plantea las companion species como una alternativa a la idea del cyborg, que ya había perdido parte de su fuerza como figura teórica subversiva. Dentro de la red de las companion species, el cyborg  es uno de muchos seres hermanos. La autora explica la importancia de no pensar a las companion species, sino de pensar con ellas, pues cada una tiene una historia evolutiva, intereses y necesidades propios que sólo involucran parcialmente a los seres humanos. Ejemplo de esto es el perro: mientras algunos estudios proponen que el humano domesticó al perro y otros invierten esta relación, estudios más recientes plantean que ambas especies co-evolucionaron a partir de necesidades únicas que las pusieron en contacto y llevaron a la cohabitación de humanos y perros.
  10. “Cyborgs, Coyotes, and Dogs: A Kinship of Feminist Figurations” y “There Are Always More Things Going on Than You Thought! Methodologies as Thinking Technologies”: en esta entrevista en dos partes con Nina Lykke, Randi Markussen, y Finn Olesen, Haraway explica los aspectos más importantes de sus teorías, como la importancia de las figuras como herramienta teórica, el paso del cyborg a las companion species, su elección por estilos “poco claros” al momento de escribir, la recepción y respuestas a “A Cyborg Manifesto”, etcétera.

 

Resumen de “A Manifesto for Cyborgs”:

 

The Haraway Reader comienza con uno de los ensayos más conocidos y comentados de la autora: “A Manifesto for Cyborgs: Science, Technology, and Socialist Feminism in the 1980’s”, publicado en 1985. En este ensayo, Haraway propone la figura del cyborg como “an ironic political myth” (7) que pueda conectar al feminismo con el socialismo y el materialismo. Planteado por primera vez durante la carrera espacial entre EEUU y la URSS y retomado popularmente por la ciencia ficción, un cyborg es un híbrido entre organismo biológico y artefacto tecnológico. Para Haraway, el cyborg es “a creature of social reality as well as a creature of fiction” (7): lejos de limitarse a ficciones y laboratorios de tecnologías de punta, el cyborg es una figura que permea la vida global durante el siglo XX. Por su naturaleza híbrida, el cyborg es parcial, incompleto, irónico y perverso, por lo que tiene su propia ontología y política radicalmente alejada de los paradigmas del humanismo tradicional. A partir de esta figura, Haraway propone una política cyborg, que contribuya a las causas del socialismo y el feminismo “in a post-modernist, non-naturalist mode and in the utopian tradition of imagining a world without gender, which is perhaps a world without genesis, but maybe also a world without end” (8). El cyborg, nos explica Haraway, no es una figura de salvación o de perfección futura, pues al ser “the illegitimate offspring of militarism and patriarchal capitalism, not to mention state socialism” (10), su potencial para crear cambio es ambivalente. Sin embargo, por tratarse de un ser sin origen en el sentido de una completud original a la cual regresar, el cyborg puede escapar a las lógicas edípicas y teleológicas de Occidente para crear un futuro no necesariamente mejor, pero sí radicalmente diferente.

Para explicar mejor la figura del cyborg y sus implicaciones políticas, Haraway hace un recuento de los tres binarios clave del humanismo que los avances tecnológicos y científicos del siglo XX han desestabilizado: la separación entre lo humano y lo animal, difuminada por la biología evolutiva; la barrera entre el organismo y la máquina, problematizada por los avances en la robótica y la medicina; y por último, la distinción entre lo físico y lo inmaterial, confundida por la miniaturización de la tecnología y la ubicuidad de los espectros electromagnéticos. En este panorama de humanos animales, naturaleza tecnologizada y materialidad invisible, el cyborg se vuelve una realidad omnipresente. Esto puede considerarse tanto una catástrofe apocalíptica de dominación planetaria como una oportunidad utópica para estrechar lazos entre todos los seres vivientes de la Tierra, una liberación de las prisiones de la identidad estable y totalizadora. Para Haraway, la clave de la política cyborg se encuentra no en tomar partido por una de estas dos posibilidades para desechar la otra, sino en mantener una constante visión doble: “to see from both perspectives at once because each reveals both dominations and possibilities unimagin­able from the other vantage point” (14).

Para mostrar la necesidad de la figura del cyborg, Haraway hace un análisis crítico tanto de los femismos marxistas/socialistas como del feminismo radical, pues ambos ejemplifican las tendencias totalizadoras de la teoría occidental. Los feminismos marxistas han introducido el trabajo femenino en la teoría marxista por analogía con la teoría general del trabajo y la alienación, de modo que la mujer se configura como un sujeto unificado a partir de su trabajo reproductivo y doméstico. El problema con esto, para Haraway, es la asimilación de la mujer al humanista occidental del marxismo, que borra experiencias de vida hechas visibles por el discurso anticolonial (17-18). Por otro lado, el feminismo radical, que Haraway ejemplifica con la obra de Catherine MacKinnon, señala la insuficiencia del marxismo para establecer una unidad de las mujeres como sujeto. En la teoría de MacKinnon, la posición de la mujer se analiza desde el género en lugar de la clase, con el resultado de que en lugar de verse alienada del producto de su trabajo por una relación de trabajo asalariado, se ve objetificada por una relación de apropiación sexual, con la consecuencia de que la mujer se vuelve un no-sujeto, un ser constituido totalmente por el deseo del hombre. Aunque Haraway considera importante la separación que MacKinnon hace de la dominación de clase y de género, no termina de aceptar su conclusión respecto a la condición de la mujer como no-sujeto, pues le parece “an even more authoritarian doctrine of experience” (18). Tanto el feminismo socialista como el radical borran la polivocidad de la experiencia femenina y las diferencias irreductibles entre mujeres de distintas partes del mundo, las cuales sólo pueden ser asimiladas por analogía y extensión en dichas teorías.

El feminismo cyborg que plantea Haraway no pretende desechar las contribuciones de los feminismos socialistas y radicales, sino que intenta compensar sus deficiencias al basarse en una multiplicidad de perspectivas parciales, en lugar de buscar la totalidad y unidad de la mujer como sujeto. Para esto, Haraway explica con detalle la nueva forma de dominación tecnocientífica producida durante el siglo XX, que llama “la informática de la dominación”, la cual surge del afán de la tecnociencia por instituir “a common language in which all resis­tance to instrumental control disappears and all heterogeneity can be submitted to disassembly, reassembly, investment, and exchange” (23). Las tecnologías biológicas y de la comunicación funcionan como instrumentos de dominación al utilizar la información como medio de gestión universal, lo cual Haraway resume con el término militar “C3I, command-control-communication-intelligence” (23). Debido a esto, el trabajo sufre cambios estructurales, dando pie a lo que Haraway llama, retomando el término de Richard Gordon, “the homework economy”, en la cual “work is being redefined as both literally female and feminized, whether performed by men or women” (26). Esta feminización se refiere a un aumento en la precariedad de los trabajos, así como una integración del lugar de trabajo, el hogar y el mercado en un solo circuito. Haraway utiliza su teoría cyborg para analizar esta situación económica y el particular papel que en ella juegan las mujeres de color.

Por último, Haraway cierra su ensayo haciendo un inventario de autoras a las que considera relevantes para pensar lo cyborg. La lista incluye teóricas feministas como Audre Lorde, Susan Griffin y Adrienne Rich así como a escritoras de ficción como Joanna Russ, James Tiptree Jr., Octavia Butler y Vonda McIntyre, a quienes considera “theorists for cyborgs” (31). De Audre Lorde, Haraway retoma la figura de “Sister Outsider”, a la que consider afín con el cyborg, especialmente por la gran presencia de mujeres de color en las industrias tecnológicas. La ciencia ficción de las autoras ya mencionadas resulta de interés para Haraway por la forma en que utilizan la imagen del cyborg como medio para desestabilizar ideas sobre el género, el cuerpo y la condición humana. Ejemplos sobresalientes mencionados por Haraway son The Female Man de Joanna Russ, The Ship Who Sang de Anne McCaffrey, Kindred de Octavia Butler y Superluminal de Vonda McIntyre.

 

(Resumen por Lucía Morales)

 

Enlaces:

The Haraway Reader

Primate Visions

-Modest_Witness@Second_Millenium.FemaleMan ©_Meets_OncoMouse™: Inglés, Español

The Companion Species Manifesto

Staying with the Trouble: Making Kin in the Chthulucene

Manifiesto cyborg (Español)

Las promesas de los monstruos (Español)

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